Huamantla, Tlaxcala.- La tradicional “encerrada de toros” que se realiza cada año en el municipio de Huamantla, Tlaxcala, forma parte de las actividades de la feria, teniendo como motivo principal la fiesta de la virgen de La Caridad; el sábado siguiente al 15 de agosto, cerca de 24 toros corren por las principales avenidas del municipio tlaxcalteca.
Hay gradas, sillas y azoteas repletas de gente que quiere ver a las bestias correr, los colonos instalan afuera de sus casas burladeros en los que se resguardarán quienes participen en la corretiza.
El negocio no se hace esperar, la gente cobra por lugares en sus azoteas y dentro de los burladeros, hasta 50 pesos se paga por observar cómodamente el espectáculo.
Hay venta de todo, frituras, comida, sombreros y hasta cuernos de toro hechos de tela.
Se observa tanta cerveza como gente, la mayoría no se va de allí sin haber tomado por lo menos una, sin embargo hay quienes no se conforman con probarla y la toman “hasta que el cuerpo ya no puede más”.
Ya con dos o tres “copitas”, la gente se da valor para esperar en las avenidas la corretiza de los animales.
Los cuetones
Un cuetón retumba para anunciar la primera llamada, todos tendrán que estar atentos; con el segundo cuete, que debe ser escuchado en todo el pueblo, la gente apresura el paso, tan sólo faltarán unos 20 minutos para que los animales embravecidos comiencen a embestir a uno que otro.
A correr
Cerca de las 12 del día y tras escuchar el tercer cuetón la gente corre despavorida, el cajón del toro está listo para ser abierto, todos mantienen su mirada en aquel “desafortunado” que trepado en el cajón metálico del animal, será el encargado de dejarlo salir.
Se observa un animal tranquilo, sin embargo al instante en que la puerta se abre, la bestia sale furiosa tras haber permanecido encerrado por varias horas; el cajón donde se encontraba apenas le permitía moverse.
En el primer correteo el animal causa unos cuantos sustos; se rumora que no habrá muchos heridos ya que los toros estaban previamente corridos, sin embargo la fuerza de la bestia logra hacer correr a dos que se encontraban despistados.
Sólo revolcones causa el animal a primera vista, las descargas de adrenalina están por todos lados, aquellos que tienen el valor o lo consiguen con fuertes dosis de alcohol o droga, se atreven a esperar a que el toro se acerque tanto que apenas tienen tiempo de correr.
La gente, divertida por el show, a veces no logra ver más allá del espectáculo. Para algunos esto un acto de valentía y para otros la irresponsabilidad de poner en riesgo la propia vida; muchos no han vivido para contarlo.
Los toreros del lugar aseguran que estos animales solo actúan en repuesta a los gritos que ahí se escuchan, sólo corren cuando tienen la certeza de que alcanzarán a alguien y nunca lo hacen con el propósito de matar.
Una diversión de dos horas
Cerca de las 2:00 de la tarde comienza el acarreo de los toros, hombres con lazos persiguen a los animales, que para esa hora ya se encuentran agotados.
Los toros son regresados a sus cajones, un camión, con destino al rastro municipal, es el encargado de recoger las jaulas ubicadas en las esquinas de las calles.
Aunque los animales ya no están, la diversión no termina, en algunos casos la fiesta apenas comienza y podría durar hasta altas horas de la madrugada.
El costo del show
A decir de la gente del municipio, para esta festividad se invierten fuertes cantidades de dinero, tan sólo el costo del toro oscila entre los 14 y 15 mil pesos, mismos que son pagados por aportaciones de los vecinos y el ayuntamiento.
A pesar del costo material y a veces humano que resulta de esta festividad, los huamantlecos se sienten contentos de recibir a miles de personas que los visitan, hay buena derrama económica en el pueblo, llega gente del Distrito Federal, Oaxaca, Veracruz, Puebla y muchos más del extranjero, que se divierten con la tradicional “encerrada de toros”, otra tradición que Huamantla se niega a perder.

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